La Huaca Pucllana es una joya arqueológica ubicada estratégicamente en el corazón del distrito limeño de Miraflores, en el Perú. Pertenece a la Cultura Lima, del periodo de los desarrollos regionales (200 - 700 d. C.). Es investigado, conservado y restaurado desde 1981 por un equipo multidisciplinario dirigido por la especialista Isabel Flores Espinoza con el apoyo del Ministerio de Cultura del Perú y la Municipalidad de Miraflores. Se ha constituido como uno de los principales atractivos turísticos de Lima Metropolitana y en el sitio arqueológico de Lima más investigado.
LA JOYA DE MIRAFLORES. Está construido casi en su totalidad con adobes y rellenos de cantos rodados y arena. Está conformado por una pirámide de 25 metros de altura y un conjunto de patios, plazas y recintos al noreste de ésta. Cuenta con una sala de exposiciones, circuito de visitas y otros atractivos.
El nombre Pucllana es de origen colonial. Según la renombrada etnohistoriadora María Rostworowski, en documentos coloniales el curaca don Pedro Chumbi Charnan, de Huatca, menciona el sitio de Pugliana como uno de los límites de sus posesiones; otros documentos coloniales hablan del sitio con el nombre de Pullana o Puliana. Otra explicación del nombre puede provenir del quechua Pukllay que significa “Jugar”. El sustantivo derivado Pukllana significa “Lugar para jugar”.
PUCLLANA DE NOCHE. El Proyecto Arqueológico Huaca Pucllana celebró, el pasado 11 de febrero, 36 años de labor ininterrumpida en favor de la investigación, conservación y puesta en valor del sitio, gracias al trabajo permanente de su directora, Isabel Flores y a la colaboración entre la Municipalidad de Miraflores y el Ministerio de Cultura, en favor de la protección del patrimonio arqueológico del distrito.
En el 2016, en una ceremonia que contó con la participación de la entonces ministra de Cultura, Diana Álvarez Calderón, el entonces alcalde de Miraflores, Jorge Muñoz Wells y la directora del Museo de Sitio, Isabel Flores Espinoza se inauguró la nueva iluminación del sitio arqueológico, que cuenta ahora con un sistema que comprende 190 luminarias LED entre reflectores y barras, 380 metros de cinta LED y dos tableros de distribución, que permitirá la implementación de un circuito turístico nocturno.
Ha sido una experiencia extraordinaria. Un corto recorrido, pero emocionante, por la historia. Un reencuentro con el glorioso pasado. Hay talleres de arqueología para niños. Un museo de sitio espectacular, de primer nivel. Un restaurante de alta calidad. He vivido una experiencia inolvidable.
La Huaca Pucllana, de día o de noche, es la joya miraflorina que brilla con luz propia.

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