
“El cambio climático pone en peligro la vida de la familia
humana”. Papa Francisco.
Al Papa Francisco le bastó pronunciar un emotivo discurso en
Madre de Dios para colocar en la agenda nacional tres temas sumamente
sensibles: la defensa de la vida, la defensa de la tierra y la defensa de las
culturas. El mayor reto, dijo, es que las generaciones futuras hereden un mundo
mejor.
Como buen jesuita, siguiendo el camino de Jesús, Su Santidad,
Jorge Mario Borgoglio, argentino, nacido el 17 de diciembre de 1936, viene
realizando una loable tarea: construir una iglesia pobre para los pobres. Una iglesia
con rostro humano.
En Madre de Dios, el Sumo Pontífice, alzó su voz contra las
amenazas que sufre la Amazonía peruana. Con valentía, cuestionó el “capitalismo
salvaje”, modelo económico “caduco”, extractivo de los recursos naturales
(petróleo, gas, minería, madera y productos agroindustriales), que tiene como
objetivo principal maximizar las ganancias sin importarles la contaminación del
agua, aire y tierra. “Las grandes ganancias se quedan en pocas manos y los costos enormes los pagan los más pobres”. El Papa Francisco no solo se refirió a los capitalistas de Estados Unidos, sino también de Rusia, China y de otras nacionalidades, que se dedican a explotar a la "mano de obra barata" de los países emergentes, para engordar sus millonarias cuentas bancarias.
Condenó duramente la deforestación de los bosques, la contaminación de los ríos, y la minería informal, que vienen causando daño irreparable a la Amazonía peruana. Su mensaje es claro y contundente: la destrucción del planeta significa la destrucción del hombre sobre la faz de la tierra.
Condenó duramente la deforestación de los bosques, la contaminación de los ríos, y la minería informal, que vienen causando daño irreparable a la Amazonía peruana. Su mensaje es claro y contundente: la destrucción del planeta significa la destrucción del hombre sobre la faz de la tierra.
En tono pausado, hablando de padre a sus hijos, el Papa
Francisco dijo ante un auditorio conformado mayoritariamente por líderes de
comunidades nativas de Perú, Brasil y
Bolivia; donde se encontraba el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski, “tu
silencio me preocupa. El silencio mata”.
El Papa es una persona muy sensible al drama que viven miles de personas en el mundo. Observó en Madre de Dios abusos e injusticias contra las mujeres. De ahí nació su dolor y su indignación. “La trata de personas es la
nueva esclavitud social”. “En el Perú, la trata de personas tiene rostro de
niños. La violencia contra las adolescentes, las mujeres, es un clamor que llega
al cielo. No nos hagamos los distraídos. Hay mucha complicidad”. “Cuiden a los
niños y a los ancianos”, demandó, recibiendo sonoras palmas de los asistentes.
Según el Jefe de la Iglesia Católica, en Madre de Dios, no
solamente hay “deforestación de bosques, contaminación de ríos, y que junto a la minería ilegal llegó la
delincuencia”. Recordó que muchos “llegaron por el oro, buscando trabajo, techo
y comida. Pero algunos se encontraron con la muerte”.
Según el religioso, los peruanos no deben, ni pueden, ser
indiferentes ante el dolor humano, ante las
injusticias. “Tienen que ser misericordiosos”. Dar pan al que tiene hambre,
abrigo al que tiene frío, visitar a los enfermos, llevar alegría al que sufre,
tener un corazón puro y limpio. Ser justos y solidarios.
En Madre de Dios pidió a los jóvenes a ser auténticos, sin
disfraces, que sean agentes de cambio, que estudien y defiendan su cultura.
“Escuchen a los ancianos. Porque ellos están llenos de sabiduría”, dijo Borgoglio,
siendo ovacionado por el auditorio, que coreaba: “El Papa es amazónico”, “El
Papa es del pueblo”, “El Papa es de los pobres”.
Si bien es cierto que el mensaje del Papa Francisco es de
unión y esperanza, de acercamiento a los feligreses, entre líneas también tuvo
una connotación política. Pidió a los asistentes, especialmente a los jóvenes
no caer en las garras “del neo colonialismo ideológico” que causa tanto daño a
la humanidad. Fue en clara alusión a las ideologías que están a favor del
aborto, esterilizaciones forzadas, pena de muerte, y a la cultura de odio, que
busca el enfrentamiento de las personas.
“No se dejen presionar por organismos internacionales que
promueven las esterilizaciones de las mujeres, aún sin su consentimiento. Dios defiende la vida”.
En Lima, el Santo Padre tuvo la valentía, la osadía, de
repudiar la corrupción delante de Pedro Pablo Kuczynski, en Palacio de
Gobierno. Sorprendidos, sonrojados, la mayoría de los invitados, clavaron una
mirada al suelo. “La corrupción es un virus social que afecta a todos”.
¡Bravo!¡Bravo!, exclamó al unísono, la multitud apostada en la Plaza Mayor.
Pidió transparencia a los sectores públicos y privado, incluyendo a la propia
Iglesia católica. “No deben caer en el pecado de la corrupción”, ordenó.
“La política está muy enferma. ¿Por qué cada vez que sale un
presidente, lo meten preso?", se preguntó. Tiene toda la razón. Alberto
Fujimori está bajo arresto domiciliario.
Ollanta Humala estaba preso.
Alejandro Toledo estaba prófugo de la justicia. Alan García estaba siendo investigado.
Jorge Mario Borgoglio dijo: "Perú tiene que volver a ser la
tierra de la esperanza y las oportunidades. Oportunidades para todos. No
se olviden de los marginados. Y la reconciliación para el perdón”.
En Trujillo, la “ciudad de la eterna primavera”, Su Santidad
condenó enérgicamente el machismo, sicariato y la inseguridad ciudadana.
“Quiero invitarlos a que luchemos juntos contra
el feminicidio". “No dejen que se apague la luz de Dios en sus corazones.
Que no roben tu esperanza”.
Se solidarizó con las niñas, las mujeres violentadas, los
ancianos, los marginados, con los más débiles. Pidió acelerar las obras de
reconstrucción en el norte peruano. Instó a los sacerdotes y monjas salir de
sus claustros a predicar el evangelio tal como lo hizo Jesús. Enarboló las
banderas de los derechos humanos. Conquistó el corazón del pueblo peruano. El
pueblo católico se puso de pie y salió a su encuentro. En Lima, se reunió con
un millón 700 mil personas de buena voluntad. Un encuentro entre el padre y sus
hijos. Un acto de amor y fe. La madre naturaleza se hizo presente, a la llegada
y despedida del Papa Francisco, con los colores del Arco Iris iluminando el
cielo limeño. Una bella postal para el recuerdo. Simplemente ¡Inolvidable! ¡Maravilloso!
El Santo Padre es un hombre sabio, misericordioso, que
siguiendo las huellas de Jesús, llegó al Perú, trayendo un mensaje de amor,
paz, unión y esperanza. La visita pastoral del Papa Francisco al Perú se realizó
desde el 18 al 21 de enero de 2018, e incluyó las ciudades de Lima, Puerto
Maldonado y Trujillo. Su visita fue histórica, apoteósica y multitudinaria. “La
visita me ha dejado huellas. Gracias de corazón. Yo rezo por ustedes y su
tierra bendecida por Dios. No olviden de orar por mí”. Sonriente, moviendo las
manos en señal de despedida y agradecimiento, exclamó: "Los llevo en mi corazón”.
¡Muchísimas gracias! ¡Bendiciones!
¡Muchísimas gracias! ¡Bendiciones!
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